martes, 11 de septiembre de 2012
Escribir siempre fue una de las cosas que mas feliz me hicieron en en el mundo.
Ademas de escribir siempre fui feliz sabiendo lo que quería, sabiendo lo que tenia y sabiendo también que es lo que menos feliz me hace en el mundo.
Viví grandes épocas sin saber que me hacia mal y que me hacia bien, esa corta brecha entre lo que hace llorar de felicidad y lo que hace llorar de tristeza.
Aprendí que una persona en mi vida me hizo reír, me hizo llorar, me genero millones de sensaciones, pero una de las mas importantes: mezclar todas juntas.
¿Que pasa cuando de repente ya no son todas juntas, sino que las mas oscuras?
Aveces me pregunto que le paso a esa persona que tenia la determinación de poder frenar eso que la hacia llorar mas de un mes. Aveces me pregunto quien pudo lograr que hoy en día yo ya no quiera mas problemas y por eso prefiera callar a lograr mi cometido.
Quiero saber como una persona es capaz de despertarnos tantas cosas en un segundo y jamas descubrir cual es la respuesta correcta a ese nudo.
Yo necesito saber, pero creo que ya se y ese es el problema. Quiero jugar a mirar por la ventana sin saber lo que va a pasar, aunque se que a las 4 aparece el cartero a obstruirme la vista. Quiero sorpresas que ya se que no van a suceder. Quiero mas de lo que cualquier humano es capaz de darme, por lo menos el no.
Y ya paso la etapa de las culpas y los golpes, llego la etapa de la frialdad y mirar todo expectante de lo mismo que ya sabemos diariamente: los segundos jamas serán los primeros.