Es viernes por la noche, y te atacan las ganas de que ya sea de noche, después de tantos fines de semana con tus amigas separadas, cada una en su mundo, por fin hay una noche en la que queres encontrarte con todas para recordar todo lo bueno que pasaron, sabiendo adentro que dentro de unos meses cada una va a tomar su camino y que ya no se van a ver seguido, no vas a darte vuelta y las vas a tener sentadas en el banco de atrás en la facu, no.
Hoy es de esas noches que sabes que son tuyas con ellas, que hoy se puede hablar de todo lo que quieran sin censuras, por que ellas a pesar de las diferencias son quienes te sacaron una sonrisa cuando nadie lo hizo, y que cada una particularmente te enseño diferentes cosas para que puedas seguir tranquila, sabiendo que están todas ahí, unas menos y otras mas, pero están ahí expectantes de que vengas a contarles algo nuevo.
Para eso son las amigas, para saber que pasen los miles de años de no juntarse, una noche pueden juntarse a desembuchar todo y va a estar todo bien.
Ellas son las que te hacen doler los abdominales de risa, las que te bancan cuando te empedas, cuando estas del peor humor, y si bien es imposible tener afinidad de la misma manera con 11 personas, son cada una particular para generar una noche genial.
Los recordatorios de "te acordas cuando te comiste a...?" seguidos de un "Nooooo!" a coro de todas esas voces, recordando cada pelea que tuvieron, sus exs, las historias mas vergonzosas y las mejores que pasaron. Podemos contar una anécdota mil veces, que todas las veces vamos a reírnos como si nos hubiese pasado ayer.
Que lindo es rodearte de gente así.
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